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Los mundos de Atziluth

Atziluth y la triada superior de sefirot

Según la literatura cabalística, cada uno de los cuatro mundos (Olamim: Atziluth, Briah, Yetzirah y Asiah) contiene en sí mismo un completo “árbol de la Vida”, con todo su carácter y todas sus energías. Sin embargo, el tema de los “mundos” es abstruso, de difícil comprensión, y mantiene un cierto aspecto “oculto” ya que concierne al trabajo mágico de la cábala.

microprosopus macroprosopus

Atziluth, en tanto que esfera superior del árbol de la vida, es el universo macro-cósmico donde residen los arquetipos de la naturaleza divina. Este mundo (olam) contiene en si mismo otras estructuras, que también se llaman “mundos”,  donde se manifiestan los aspectos revelados de la divinidad. Estos impulsos divinos son los caracteres o “humores” del hálito creador que indican las diferentes metas que persigue la creación. Los “mundos” de Atziluth, incluyen con propiedad las emanaciones de los sefirot Kether, Hokmak y Binah. Estas emanaciones son las creaturas más próximas de la esencia divina (Ain Soph Aur), son quienes vehiculan las energías de los sefirot de la triada superior: Kether, el poder equilibrado y moderador del árbol de la vida; Hokmak, la sabiduría y Binah el entendimiento.  Las creaturas del mundo (olam) superior Atziluth son las creaturas más potentes del árbol de la vida y son las fuentes de inspiración de los arcángeles del olam Ha’Briah, que son a su vez quienes dirigen las miríadas angelicales de Yetzirah, el mundo de la formación.

El reflejo de la triada superior en el mundo inferior

 

Quod est inferius, est sicut quod est superius. Et quod est supius est sicut quod est inferius ad perpetrada miracula rei unius. (1)

Como cada uno de los mundos (olanim) está presente en toda la creación, los “mundos” de Atziluth y sus creaturas se presentan en los mundos (olanim) inferiores (Briah, Yetzirath, Asiah) donde se manifiestan como las maneras o modos diferentes de evolucionar y de involucionar de lo divino hacia la materia y viceversa. Estos “mundos” de Atziluth son: Sohar, el mundo perfecto; Zakai, el mundo puro, Pachad, el mundo del apocalipsis; Meborack, el mundo del equilibrio y Aresh, el mundo de la adversidad.
Todas las creaturas de todos los mundos o planos inferiores (Briah, Yetzirath, Asiah) tienen una tendencia principal centrada en uno u otro de estos aspectos (Sohar, Zakai, Pachad, Meborack y Aresh) y tanto su descenso hacia lo material y objetivo como su ascenso hacia lo espiritual y sublime se hace por alguna de las vías que siguen estas estructuras, mostrando esa orientación general en su modo de vivir y de evolucionar.

  • Sohar, el mundo perfecto. Es un mundo donde todo está estructurado y donde existe un código con la consiguiente interdicción de infringirlo. Las creaturas de este mundo son puntillosas en sus principios, rigurosamente codificadas y poseen rituales repetitivos.
  • Zakai, el mundo puro. Es un mundo donde la naturaleza del universo se expresa en su más grande pureza. Así, las creaturas de ese mundo son en general próximas de la preservación, de la pureza elemental, del honor y tienen como meta la integridad de todo.
  • Pachad, el mundo del Apocalipsis. Un mundo en movimiento perpetuo y sometido a ciclos de cambio. Los lugares son en general de gran belleza, pero todo es efímero y temporal, dejando lugar a la disolución y a la decadencia, para dar lugar a cambios fundamentales. Las creaturas de ese mundo son a menudo los artífices de la renovación y con un humor cambiante y difícil de cernir. Pero en general concuerdan con los ciclos de la naturaleza, tanto sean ascendentes y constructivos o declinantes y destructores.
  • Meborack, el mundo del equilibrio, es un mundo constituido por sutiles matices dosificados sabiamente donde toda cosa es el resultado de mezclas armoniosas. Los paisajes de este mundo son de una gran belleza. Sus creadores están siempre preocupados en mantener este equilibrio, sostenido por la columna central del árbol de la vida, y tratando de establecer la armonía en todas las cosas.
  • Aresh, el mundo de la adversidad, es un mundo donde todo es furia y batalla. Los elementos se libran una guerra sin cuartel y todo está destinado al combate. Las creaturas de este mundo tienen por meta la destrucción del adversario a través de agresiones físicas y espirituales.  

El árbol de la vida presenta una gran variedad de estructuras geométricas, todas basándose en ciertos esquemas que se repiten una y otra vez. Los diez sefirot (once si se tiene en cuenta Daath) están presentes en los cuatro mundos (Olanim) que se intersecan unos con otros manteniéndose centrados en un eje o columna flanqueada por otras dos columnas que se moderan y equilibran entre sí. Estas tres líneas, que representan los soportes del árbol de los sefirot, se llaman las tres columnas o pilares y configuran otras estructuras de los sefirot donde circulan e interactúan las energias de los sefirot según la tendencia de los mundos Sohar, Zakai, Pachad, Meborack y Aresh. Así, tanto en el camino descendente de la involución material como en el camino ascendente la de evolución a lo divino, los diferentes grupos de sefirot que  indican la dirección a seguir según el método elegido. La comunicación entre los sefirot, como ya se ha visto, se realiza por las 22 vías que son las letras del alfabeto.

(1) Lo que es inferior es como lo que es superior y lo que está abajo es como lo que está arriba para realizar los milagros de una sola cosa. (Extracto de Hermes Trimegisto, La Tabla Esmeralda II. Chrysogonus Polydorus [Andreas Osiander ?] (ed.), De alchemia, Nuremberg : Johann Petreius, 1541, p. 363.)