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Asociación de lo premonitorio a lo divino

La prospección del avenir en la antigüedad: la adivinación

Desde que el ser humano existe, siempre ha buscado conocer el porvenir. Y en la medida en que fue consciente de que ciertas acciones pueden cambiarlo, procuró determinar cuáles eran los momentos propicios para hacerlo, y qué acciones debía emprender para hacer este cambio fuera afortunado. Con ello busco descubrir ciertos signos que le dieran las pautas de lo que podría resolver de una manera favorable sus preocupaciones económicas, alimenticias, sentimentales, estratégicas, políticas, etc. La actividad premonitoria, que muy pronto fue asociada con lo divino (adivinación), se practicó desde tiempos remotos y anteriores a la memoria histórica.

La creencia de que en ciertas circunstancias los designios divinos eran revelados por los mismos dioses a algunos individuos, era corriente en muchos pueblos de la antigüedad, antes de que alcanzaran un cierto nivel de desarrollo intelectual. En los primeros tiempos, esa creencia era natural y estaba fundada en una supuesta conexión estrecha entre los dioses, la naturaleza y los hombres.

La asociación de lo divino con lo político

Pero en la medida que la experiencia familiarizó a los humanos con las leyes naturales, paulatinamente esa creencia era abandonada, al menos por los individuos más evolucionados intelectualmente, aunque las multitudes, generalmente agrarias y dependientes,  siguieron pythiaadhiriéndose a ella dado su relativo grado de ignorancia. Con frecuencia, quienes detentaban en poder, advirtiendo las ventajas que podían sacar de este hecho, alentaron y promovieron esta creencia, al igual que ciertas creencias religiosas, usándolas como medio de manipulación política y sometimiento.

Con el transcurrir del tiempo, la adivinación se fue apoyando en diversos soportes para obtener de ellos los signos premonitorios del destino; la observación de las estrellas, los cometas, los eclipses y otros fenómenos astronómicos fue uno de los primeros y más conocidos. En el sur de la Mesopotamia (Irak actual), la civilización de Sumeria puso las bases de la astronomía y de la astrología alrededor del siglo XXVI a. JC. En el transcurso de generaciones, los sacerdotes astrónomos y astrólogos - respaldados a menudo por los soberanos -, han llevado más y más lejos las observaciones de los fenómenos meteorológicos y astronómicos con el fin prospección del futuro. Todos esos conocimientos fueron transmitidos a las civilizaciones posteriores: griegos, romanos, árabes…

Diez siglos antes de Cristo, en la región de México, los Olmecas sientan las bases de una astrología que será adoptada posteriormente por las civilizaciones tolteca, maya y azteca. Hoy todavía, en los Andes Centrales, los autóctonos continúan usando un sistema de predicción del clima que data del imperio Inca, basado sobre la observación de las Pléyades, con el fin de determinar las épocas más propicias para la agricultura.

En el viejo testamento de la Biblia, se encuentra una prohibición explícita de la adivinación (Deuteronomio 18. 10-12) “Que no haya en tu casa nadie que purifique por el fuego su hijo o su hija, ni que se dedique a la adivinación, ni a los augurios, ni a las supersticiones ni a los encantamientos, ni que recurra a embrujos, ni que consulte a los invocadores ni a los hechiceros, ni que consulte a los muertos” La evocación detallada de estas prácticas mágicas nos hacen pensar que ellas eran bien conocidas en las poblaciones hebreas y en esa región del mundo.

La videncia es una forma de adivinación que también estaba presente en las civilizaciones más antiguas de la India. Se encuentra menciones de “videntes” (rishis) en los textos védicos más viejos.