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La deontología de la buenaventura

Como detectar un buen vidente, astrólogo o tarotista por internet

Un buen vidente, astrólogo o tarotista jamás es alarmista. Eligiendo cuidadosamente sus palabras un buen vidente o tarotista se mostrará siempre responsable de sus reacciones no solamente cuando atrae clientes sino también durante la consulta. Por ejemplo, si se pide por internet una tirada de tarot gratuita y como resultado se recibe un mail con informaciones demasiado generales, incoherentes y que no corresponden a una tirada personalizada, pero en el que se agregan afirmaciones del tipo “he visto fuerzas negativas a tu alrededor” o “alguien cargado de envidia te desea el mal” o “hay personas en tu alrededor que te desean el mal” o todavía “estás a tiempo para salvarte de la gran catástrofe que te amenaza”, ya se debe desconfiar. Seguramente el vidente o el tarotista trata de aumentar los miedos, penas o angustias del posible cliente y para proponerle una consulta  u otros servicios pagos.

Irma_terrorUn buen vidente jamás aumenta el miedo y la incertidumbre de la persona que lo consulta. Tampoco incentiva la inseguridad, la ansiedad y la dependencia del consultante, porque justamente éste viene a buscar seguridad, reconforte y orientación. Si a estas afirmaciones alarmistas se agregan cosas como “ya estoy preparando algo que te ayudará en este mal trance que te espera” ya se puede prever lo que se está “preparando”. Otra cosa: en general, los alarmistas añaden la urgencia y hasta la amenaza. Eso se detecta en frases algo así como “si no actúas rápidamente tu situación empeorará y te será imposible solucionar el problema”. Todos estos videntes, tarotistas o hechiceros alarmistas deben ser evitados.

Un buen vidente jamás es demasiado optimista. Respetando escrupulosamente el destino, la realidad y el porvenir del cliente, un buen vidente no promete jamás lo irrealizable ni despierta falsas ilusiones. Hay que desconfiar de un vidente que atrae a un cliente diciéndole cosas por el estilo de “veo algo maravilloso en tu futuro”, o “te veo feliz rodeada por un marido fiel, que te ama perdidamente y con el cual tendrás hijos y serás rica”. Algunos “ilusionistas” pueden agregar sugestiones amenazantes de este tipo: “en tu nacimiento tenías prometida la felicidad y la buena suerte, pero la vida te ha llevado la mala situación en la que ahora estás. Pero yo he visto un acontecimiento excepcional en tu futuro próximo que no debes dejar pasar, y si lo dejas pasar nunca más una oportunidad igual se repetirá”. A afirmaciones de ese tipo se pueden agregar otras como por ejemplo “si aceptas mi ayuda te diré lo que tienes que hacer…” Los videntes, tarotistas o brujos “ilusionistas” que prometen cosas irrealizables también deben ser evitados.

Desconfiar de los resultados garantizados

En general, se aconseja desconfiar de los videntes que aseguran resultados garantizados. Si no se cumple lo que dicen siempre habrá algo que el consultante ha hecho mal o nuevos elementos que entran en juego para hacer de ello una situación interminable. Y la relación con el vidente también, siempre y cuando haya dinero de por medio. También hay que desconfiar de todos videntes o brujos que prometen “amarres” y “retornos incondicionales de la pareja”. Tratemos de ser reales. Un (o una) amante que ha partido solo vuelve si siente verdadero amor. El amor no es algo que se mendigue ni que se obligue so pena de sufrimientos y desilusiones.

No hablemos de los videntes y brujos que prometen sanar enfermedades o prolongar la vida de enfermos incurables. Lo mejor que se puede hacer en estos casos es consultar a un buen médico y seguir tratamientos reconocidos por su eficacia. Los milagros existen pero es mejor no contar con ellos. Tampoco hablemos de los videntes que prometen números para ganar a la lotería. La buena marcha de un negocio está mejor aconsejada por el buen sentido comercial, por el marketing o por un financiero que por un vidente que asegure una clientela que dé grandes ganancias. Lo mismo para encontrar trabajo. La buena fortuna existe y los golpes de suerte también, pero tampoco es bueno contar con ellos. La videncia pura, asentándose sobre la base de un “don” natural es algo bien difícil de sopesar y de juzgar por anticipado. Para ser buena ella debe ser corroborada por los aciertos.

Por otra parte también existen videntes mediocres que creen de buena fe que son excepcionales. Lejos de ser inofensivos, y eventualmente mismo con el pretexto que no cobren sus consultas, pueden ser peligrosos y arrastrar al consultante a situaciones de falsa espera o desesperación. Y hasta pueden contagiar delirios y estados de ánimo. No hay que olvidar que los estados psíquicos pueden ser contagiosos, sean buenos o sean malos… Y hay otros que pretenden imponer sus códigos y prejuicios morales a falta de lo cual el consultante se siente culpable y disminuido.Este tema es muy vasto y este artículo está lejos de ser exhaustivo. Invitamos a las lectoras y lectores a participar en el foro contando sus experiencias buenas o malas con los videntes, tarotistas, brujos, etc que puedan haber encontrado en internet. Puede ser útil para todos. Ver : A la busqueda de un(a) buen(a) vidente.