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La Filosofía Saṃkhya

Fuente: Introducción al Saṃkhya darśana de José Antonio Offroy Arranz  http://www.yoga-darshana.com

El Saṃkhya darshana

El Saṃkhya Darśana es una escuela filosófica tradicional de India que acepta la existencia sustancial de dos principios eternos, uno material (prakṛti) y otro espiritual (puruṣa). En la Saṃkhya Kārikā, obra escrita en el siglo IV D.C. por Īśvara Kṛṣṇa, el sistema Saṃkhya alcanza su cénit. Este texto es al Saṃkhya Clásico lo mismo que los Yoga Sūtras con respecto al Yoga Clásico.

El sí-mismo trascendente.

En oposición al Vedānta y a las primeras escuelas de Saṃkhya mencionadas en el Mahābharāta, Īśvara Kṛṣṇa enseñó que la Realidad no es singular sino plural. Por un lado están las incontables y cambiantes formas inconscientes de la naturaleza (prakṛti) y, por otro lado, los innumerables si-mismos trascendentes (puruṣa) que son conciencia pura, omnipresente y eterna. La existencia de los innumerables si-mismos se prueba al observar que hay diferentes personas que nacen y mueren a distinto tiempo, que no actúan de forma simultánea y que
muestran distintas cualidades y actitudes. Sin embargo, todos los si-mismos son testigos pasivos (sākṣin), esencialmente aislados (kevala), neutrales (madhyastha) y no agentes (akarta). Contemplado mas de cerca, este pluralismo resulta ilógico. Si los incontables si-mismos son todos omnipresentes, deberán entremezclarse unos con otros de forma infinita, por lo que lógicamente deben considerarse idénticos. Este problema ha sido tratado una y otra vez por varios filósofos y, mientras que el no dualismo de Śaṅkara es intelectualmente mas elegante, el no dualismo cualificado de Rāmānuja quizás satisface mejor tanto a la razón como a la intuición.

Los guṇas.

Īśvara Kṛṣṇa enseñó que la naturaleza (prakṛti) es una estructura multidimensional creada mediante el concurso de tres fuerzas primarias, las cualidades dinámicas (guṇa). La palabra guṇa significa literalmente “hebra” pero posee un amplio número de connotaciones. En el contexto de la metafísica del Yoga y del Saṃkhya el término hace referencia a las últimas e irreducibles “realidades” del cosmos. Los guṇas, que son de tres tipos, se pueden asemejar a
los “quantum” de la física moderna. Los tres guṇas son sattva, rajas y tamas. Subyacen en todo lo material, incluidos los fenómenos psicomentales. Los guṇas son naturaleza, igual que los átomos son materia-energía. Juntos son responsables de la inmensa variedad de formas naturales y de todos los niveles de existencia que se hallan aparte de los si-mismos trascendentes, los cuales son conciencia no cualificada.

La naturaleza y su evolución.

La naturaleza fenoménica, con sus distinciones de cosas y personas (consideradas éstas como organismos psicofísicos) se considera una evolución a partir del estado primitivo de la materia. Esta idea se basa en la teoría de la causalidad conocida como satkāryavāda, según la cual el efecto preexiste implícitamente en la causa antes de que se manifieste. Según el Saṃkhya Kārikā, los guṇas se hallan en estado de equilibrio en la dimensión trascendental de la naturaleza, conocida como prakṛti-pradhāna (naturaleza primordial). La materia original (prakṛti-pradhāna) es incausada, eterna, omnipenetrante, única, independiente, completa en si misma y no posee partes diferenciadas; las cosas que emergen de esta matriz son, por el contrario, causadas, no eternas, limitadas, numerosas, manifiestas, dependientes y conjuntos compuestos de partes. El primer producto que aparece en el proceso de evolución de esta matriz fundamental hacia la multiplicidad de las formas espacio- temporales es mahat, “el grande”, o “gran principio”. Su apariencia es luminosa e inteligente, conociendose también como buddhi (“intuición”, “conocimiento”, “inteligencia”).
Pero, en realidad, mahat no es en si mismo consciente (igual que los demás aspectos de la naturaleza), y representa únicamente una forma especialmente refinada de materia-energia. Depende del trascendental si-mismo consciente para recibir la “luz” de la inteligencia.

De mahat o buddhi, emerge ahaṃkāra, el principio de individualidad, que distingue entre sujeto y objeto. Esta categoría existencial causa, a su vez, la aparición de la mente sensible (manas), los cinco sentidos u órganos de conocimiento (vista, oido, olfato, gusto y tacto) y los cinco órganos de acción (habla, aprehensión, movimiento, reproducción y excreción). Además, ahaṃkāra da lugar a las cinco esencias sutiles (tanmātra) subyacentes a las capacidades
sensoriales. Estas, a su vez, producen los cinco elementos materiales densos o groseros (bhūtas), es decir, tierra, agua, fuego, aire y éter.
De esta forma, el Saṃkhya Clásico reconoce veinticuatro categorías de existencia material en total. Mas allá de la tríada gunádica y sus productos se hallan los incontables si-mismos trascendentales, que se mantienen aparte de las ramificaciones de la naturaleza.
Todo este proceso evolutivo se activa por la proximidad de los sí-mismos trascendentes (puruṣa) a la matriz de la naturaleza, con objeto de liberar a los si-mismos que, misteriosa y equivocadamente, se identifican con un cuerpo-mente concreto, en lugar de con su intrínseca condición de pura conciencia. Este esquema evolutivo puede entenderse como una evolución cósmica, como un análisis lógico y trascendental de los diferentes factores inmersos en la experiencia, o como un análisis concreto de la personalidad humana.
El evolucionismo psicocosmológico de la tradición Saṃkhya no apunta tanto a explicar el mundo como a trascenderlo. Se trata de un entramado práctico para quienes buscan la liberación y se encuentran con los distintos niveles o categorías de existencia en el curso de su práctica meditativa.

Epistemología.

La Saṃkhya Kārikā delinea tres formas de adquisición de conocimiento (pramāṇas): la percepción, la inferencia y el testimonio verbal. La percepción se define como la aplicación de los órganos de los sentidos a sus respectivos objetos. La inferencia no se define y se divide primero en tres clases y luego en dos. Según la primera clasificación, una inferencia se denomina purvavat si se basa en experiencias pasadas (como cuando se ve una nube negra y se infiere que lloverá); se denomina śeṣavat cuando de la presencia de una propiedad concreta en una parte del bjeto, se infiere la presencia de dicha propiedad en el resto (como cuando se encuentra una gota de agua salada y se infiere que toda el agua es salada); se denomina samanyatodṛṣṭa cuando se infiere lo que no es perceptible (como cuando se infiere el movimiento de las estrellas al observarlas ocupando diferentes posiciones en el firmamento en distintos momentos). De acuerdo a la otra clasificación la inferencia puede ser directa o indirecta. El testimonio verbal, para que resulte válido, debe pertenecer a alguien de probada competencia. Además de las tres formas de conocimiento, se consideran las formas de funcionamiento de los órganos de los sentidos. Los sentidos externos aprehenden solo los objetos presentes; los sentidos internos (manas, antaḥkaraṇa y buddhi) poseen la habilidad de aprehender todos los objetos: pasados, presentes y futuros.

Ética.

La Kārikā manifiesta un intelectualismo que es característico del sistema Saṃkhya. El sufrimiento se debe a la ignorancia de la auténtica naturaleza del sí mismo, y la libertad, el bien mas preciado, se puede lograr mediante el conocimiento de la distinción entre el si-mismo y la naturaleza. En estado de liberación, el si-mismo se vuelve indiferente ante la naturaleza; cesa de actuar y disfrutar. Se convierte en lo que de hecho es, un puro testigo consciente.

Introducción
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