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La Fenomenología trascendental

El principio de objetividad y la actitud natural frente al mundo

Edmund HusserlLa Fenomenología es un método filosófico que busca revenir a las “cosas mismas” describiéndolas tal como ellas aparecen a la consciencia, independientemente de todo saber o toda actitud constituida. Por ejemplo, la teoría clásica del conocimiento que acepta el dualismo sujeto/objeto está limitada a “regiones” de la naturaleza que son propias a diferentes disciplinas científicas, filosóficas o religiosas. Esta teoría esta arraigada en el principio de objetividad, que exige una actitud natural hacia lo real que supone que todas las cosas de la realidad (res) sean cognoscibles, es decir, que sean susceptibles de una constatación verificable por todos. Para esta actitud natural, las cosas existen independientemente de los sujetos, es decir, independientes de la consciencia que los constata.

Esta actitud natural, de origen aristotélico, con sus categorías, con el principio de causalidad, de identidad y con su lógica, ha sido históricamente muy fértil, en particular en el dominio científico, produciendo un conocimiento cada vez más analítico y profundo de las cosas, en las diferentes disciplinas del saber. Pero con el tiempo, el avance y la profundización no ha alcanzado a develar el origen, es decir, las cosas como ellas son, que sirva de sostén a todo el conocimiento humano.

La Fenomenología busca un saber transversal, una Ontología que se constituya como el fundamento de toda la estructura del conocimiento. Para ello busca poner en claro la estructura misma de la conciencia y de las cosas, tal que ellas aparecen (fenómenos).

La intencionalidad de la conciencia

La intencionalidad es la propiedad especifica que tienen los fenómenos psíquicos (a la diferencia de los fenómenos físicos) de estar dirigidos hacia algo, es decir, de ser siempre conciencia de algo. La intencionalidad de la consciencia se refiere a la constante correlación entre los actos de la consciencia (percibir, recordar, amar, etc.) que siempre se relacionan a un objeto (acto de dirigirse a… o de apuntar a…, la noesis) y el objeto tal como aparece en esos actos (el objeto intencional, el noema).

El objeto intencional (noema) en si mismo no es un objeto en realidad, sino el objeto tal como es conocido intencionalmente en la función que le da sentido a los actos de la consciencia (noesis). Según el Larousse, la noesis es el acto de pensar y el noema es el objeto intencional del pensamiento. El noema es el objeto intencional de los actos de la conciencia, un constituyente ideal de una vivencia. El sentido, el movimiento, es el núcleo del concepto de noema.

La reducción fenomenológica

Pero para darse cuenta de este concepto y del fenómeno que él señala es necesario suspender nuestra actitud natural por medio de la reducción fenomenológica. La actitud natural comprende intrínsecamente los juicios que nosotros establecemos sobre el ser de los objetos, es decir, que damos a priori una certeza de que los objetos son. Por el contrario, una actitud fenomenológica se abstiene de todo juicio sobre el ser o el no-ser de los objetos, lo que permite una observación sin prejuicios de la consciencia pura, es decir, lo que se da de los fenómenos en la correlación noesis-noema.

Por su idealismo trascendental, Husserl afirma que la conciencia no puede ser descripta independientemente de los objetos que ella aprehende y, inversamente, los objetos que se presentan a la conciencia no pueden ser considerados fuera del contexto del cual ellos son tributarios, es decir, de la conciencia que los aprehende. Incluso si hay una distinción entre la conciencia y los contenidos de la conciencia, la cuestión de saber si algo puede ser considerado como ente, puede solamente ser tratado al interior del mundo que aparece a la conciencia, y solamente con los medios que dispone la conciencia. Husserl quería, con su análisis de la relación entre la conciencia y el mundo, invalidad la actitud natural, según la cual tenemos tendencia a considerar los objetos dados en la percepción como entes independientes. (¿El árbol que se cae en el bosque hace ruido si no hay un oído que lo escuche?)

La Epojé. La “puesta entre paréntesis” de la actitud natural

Para Husserl y la fenomenología trascendental (1), la epojé designa la suspensión o “puesta entre paréntesis” de la actitud natural, es decir, de la creencia de la realidad exterior del mundo. Pero la finalidad de la epojé no es la de poner en duda la realidad del mundo, sino la de impedir que aparezca el fenómeno del mundo, que es solo una pura apariencia y que no puede afirmar la realidad de la cosa.

“En lugar de la tentativa cartesiana de duda universal, nosotros podríamos introducir una epojé universal, en el sentido riguroso y determinado que le dimos (…) Nuestra ambición es precisamente de descubrir un nuevo dominio científico, cuyo acceso sea dado por el método mismo de la “puesta entre paréntesis” (…) Lo que nosotros ponemos fuera de juego es la tesis general que sustenta la actitud natural (…) No niego el mundo como si fuera un sofista, no pondo en duda su existencia como si fuera un escéptico, sino que yo opero la epojé fenomenológica que me impide absolutamente todo juicio que podamos hacer sobre su existencia espacio-temporal. Por consiguiente, todas las ciencias que se refieren a este mundo natural (…) quedan fuera del juego y no hago con ellas ningún uso, incluso cuando de ellas resulten proposiciones perfectamente validas.”(2)

(1) Épojè es una palabra griega (έποχή / epojế) que significa detención, interrupción, cesación, arresto. En la filosofía, significa en principio la suspensión del juicio sobre la realidad. Para los psicoanalistas, la epojé es la suspensión de todo juicio sobre la realidad, con el fin de permitir navegar libremente en el universo de fantasmas y del inconsciente de quien se analiza.
(2) Edmund HUSSERL, Idées directrices pour une phénoménologie pure et une philosophie phénoménologique (1913), Gallimard, coll. "Tel", p. 101-103).