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La teología de Kant. Dios es un ser moral

El bien supremo

La voluntad del hombre debe estar sometida únicamente a la ley moral, que debe ser seguida por ella misma y que se impone a nosotros bajo la forma de un imperativo categórico. La sumisión al deber moral (moralidad) se impone a nosotros puesto que somos seres razonables, pero nosotros también somos seres sensibles, por eso es que tenemos una inclinación natural a buscar nuestra propia felicidad. Por consecuencia, la cuestión que Kant se plantea es como concebir la síntesis entre la virtud y la felicidad, es decir, como podemos alcanzar el bien supremo.

Crítica a los estoicos y a los epicúreos

Kant comienza el estudio del concepto de bien supremo mostrando el error cometido por los estoicos y los epicúreos. Este error común consiste en buscar una relación analítica, un nexo necesario entre la virtud y la felicidad en el mundo sensible. Para los epicúreos, la misma felicidad es el bien supremo y la virtud es la máxima que se debe seguir para conseguirla. Para ellos, un hombre sabio debe buscar su propia felicidad. Por el contrario, para los estoicos la felicidad consiste en tener conciencia de su propia virtud: un sabio es un hombre virtuoso que controla sus pasiones. Kant rechaza estas dos posiciones: la concepción epicúrea que conduce a negar el imperativo categórico remplazándolo por un simple imperativo hipotético (“si quieres la felicidad debes actuar de una manera apropiada para conseguirla”), lo que impide toda idea de moralidad. Y la concepción estoica, que acepta la felicidad como consecuencia de la virtud, pero que olvida que en este mundo, algunos hombres sin virtud pueden ser felices mientras que  otros hombres, siendo virtuosos pueden ser desgraciados.

Kant aporta la solución a este problema en las antinomia de la razón práctica. La concepción epicúrea (la búsqueda de la felicidad produce una intención virtuosa) es absolutamente falsa, pero la concepción estoica (la intención virtuosa produce necesariamente la felicidad) no es absolutamente falta sino solamente de una manera condicional. En efecto, ella se revela verdadera si me recuerdo que el mundo sensible que yo conozco es solamente el mundo de los fenómenos, pero que también existe un mundo suprasensible, el mundo de los nóumenos, del cual ningún conocimiento es posible.

Dios es un ser moral

La solución de Kant se inscribe dentro de una perspectiva cristiana: “el concepto de bien supremo necesita admitir la existencia de otro mundo en el cual la síntesis de la virtud y la felicidad se efectúa, formando así el bien supremo. Asi, la sumisión al deber (virtud) no conduce al hombre sistemáticamente a la felicidad sobre la tierra sino que ella lo transforma en “digno”. Esta concepción conduce a Kant a aceptar tres postulados: la libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios. Dios no es necesario ni para fundar la moral ni para determinar lo bueno y lo malo, sino que asegura la síntesis de la virtud y la felicidad en un juicio: Dios es un ser moral.

Fuentes:
www.e-torredebabel.com Historia de la filosofia Kant
Wikipedia

Obras principales
Critica de la Razón Pura (1781),
Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres (1785)
Crítica de la Razón práctica (1788)
Critica del Juicio (1790)

Enlaces relacionados:
Porqué es necesaria una crítica de la razón
La Etica kantiana: el deber moral
Los imperativos categóricos
Los imperativos hipotéticos
El concepto de Libertad en Kant
La teología kantiana