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Los sacerdotes en la antigua Roma

Los cuatro colegios sacerdotales más importantes

En los tiempos primitivos de Roma, los sacerdotes eran muy numerosos, y eso era sin dudas una consecuencia del gran número de dioses. Los sacerdotes se agrupaban en colegios; algunos de ellos más importantes y prestigiosos que otros, y se ordenaban en una jerarquía que reflejaba en parte la organización y el status de los dioses mismos. En la parte superior de la escala, estaba el rey de los sacrificios (rex sacrorum); su función era puramente honorífica y recuerda los tiempos antiguos cuando el poder civil y el poder religioso estaban en manos de una sola persona. A su lado, el gran pontífice (pontifex maximus) (literalmente, el gran constructor de puentes), que ocupaba el poder de una manera mucho más real: dirigía el colegio pontifical, el más prestigioso de los colegios sacerdotales y el heredero de la tradición religiosa de la época monárquica anterior a la República romana. Existían varios colegios sacerdotales y de entre ellos, cuatro eran los másprestigiosos (quattuor amplissima collegia).

1. Los sacerdotes del colegio pontifical eran los consejeros religiosos del rey. Durante la República eran los responsables del calendario religioso que reglaba la actividad de los romanos. El colegio de pontífices estaba compuesto por 16 miembros dirigidos por un pontifex maximus. Durante mucho tiempo, la renovación se hizo por cooptación; a partir del siglo III a. JC, el pontifex maximus fue elegido entre los mismos pontífices por una asamblea especial, formada por 17 tribus de las 35 que componían la ciudad. Desde el año 104 a. JC, por la lex Domitia sacerdotiis se intentó democratizar la elección de los sacerdotes, y esta asamblea no sólo eligió a los pontífices sino también a los augures, los decemviri y los septemviri, los sacerdotes de los cuatro colegios principales. Los pontífices (pontifex, constructor de puentes) también tenían el rol de asegurar el acuerdo entre los dioses y el Estado. Pero el colegio pontifical no se ocupaba de la adivinación, que era tarea de los augures.

2. El colegio de los augures se componía de 15 sacerdotes que se ocupaban de la interpretación de los signos de la voluntad divina (signa impetrativa) en un momento preciso. Por ejemplo, cuando un magistrado partía en expedición militar consultaba la disposición de los dioses. Los augures interpretaban los signos percibidos (auspicia), que eran detectados principalmente observando el vuelo de los pájaros (auspicia coelestia) o la actitud de ciertos animales terrestres (auspicia terrestria).

3. El colegio de los viri sacris faciundis tuvo un número variable, (fueron llamados decemviri cuando fueron diez, quindecemviri cuando fueron quince…). Eran los encargados de conservar y consultar los libros sibilinos (1). Las consultas e interpretaciones se hacían especulando con la aparición de signos espontáneos (signa oblativa) sin que los hombres lo demanden (prodigia). Por ejemplo cuando sucedía una catástrofe natural, los quindecemviri consultaban los libros oraculares bajo pedido del Senado. Seguidamente presentaban al Senado la respuesta, pero ésta no consistía en una indagación de las causas ni de las consecuencias, sino en los ritos necesarios para restablecer la paz de los dioses (pax deorum). Con frecuencia fueron los mismos quindecemviri que ejecutaban los ritos indicados por los oráculos sibilinos. Políticamente, estos sacerdotes también tuvieron un rol importante en la interpretación oficial de los cultos extranjeros y en la introducción de los nuevos rituales al culto oficial de Roma.

4. Los epulones eran los sacerdotes que presidían las fiestas religiosas en honor de los dioses y organizaban los banquetes oficiales que seguían a los sacrificios hechos durante los juegos. Estas tareas eran tradicionalmente transferidas a los pontífices, y los epulones fueron designados para ayudarlos a realizarlas. Este sacerdocio, al igual que el de los cuatro colegios mayores (quattuor amplissima collegia) daba de respetabilidad y consideración social a sus partidarios, que como tales, podían así integrarse en la lista de posiciones del cursus honorum. La participación en un colegio religioso ofrecía oportunidades para la sociabilidad y la distinción, elementos esenciales en la vida de los aristócratas romanos, donde las relaciones sociales desempeñaban un papel fundamental en la definición de redes de alianzas y clientela. Los epulones usaban pateras, que eran recipientes anchos y poco profundos, para realizar sus libaciones rituales.

Vestales, arúspides, flamines, salios, arvales, feciales y lupercos

Además de estos quattuor amplissima collegia existían otros colegios que tenían diferentes funciones:

El colegio de las vestales estaba compuesto primero por cuatro, luego por seis y finalmente por siete mujeres cuya función más evidente era la de mantener eternamente encendido el fuego sagrado de la ciudad, en el templo de Vesta. De origen patricio, esas sacerdotisas eran designadas por el Pontifex Maximus a una edad muy temprana (generalmente antes de los diez años), y luego ejercía sobre ellas la autoridad parental. Ellas aseguraban su sacerdocio durante treinta años, después de los cuales podían reintegrarse a la vida normal o tomar una especie de retiro. Las vestales estaban regidas por la gran vestal; y eran muy respetadas por los romanos y disfrutaban de muchos privilegios, incluida la capacidad de hacer perdonara unconvicto si ellas lo encontraban.Las vestales no se casaban y permanecían puras aurispiceshaciendo voto de castidad; en el caso de incumplimiento de este voto, eran enterradas vivas y tal evento era interpretado a menudo por los romanos como un muy mal augurio para toda la ciudad (2).

Los arúspices eran miembros de un colegio de tradición y origen etruscos. Este colegio estaba compuesto de 60 sacerdotes instruidos en una disciplina adivinatoria llamada aruspicina que consistía en la interpretación de la voluntad divina a través de las entrañas de animales víctimas sacrificiales. Esta interpretación, llamada arúspicio, se basaba en el principio del macro y del micro cosmos según el cual lo sucedido abajo corresponde a lo que ocurre arriba.

Los flamines, eran quince sacerdotes en total y cada uno de ellos rendía culto a un dios particular. Tres de ellos eran los más importantes y eran tratados como flamines principales: uno de ellos, llamado “flamen dialis”, servía a Júpiter, el segundo a Marte, el dios de la guerra y el último a Quirinus (3). Los flamines menores servían a Vulcano, Vulturno, Portunus, Pale, Carmenta ... (4). En el período imperial, también hubo flamines afectados al culto del emperador. La vida del flamen dialis era bastante complicada y estaba compuesta por una serie de prohibiciones que debía respetar: no salir de Roma, no llevar ningún nudo sobre sí mismo, no exponerse desnudo en cielo abierto, jamás ver al ejército, no montar a caballo, no tocar a los muertos, ni siquiera a nada que evoque la muerte.

Los salios eran sacerdotes de un antiguo colegio romano que fueron instituidos por Numa Pompilio (5). Residían en la Curia Saliorum cuando el Palatino todavía estaba separado de las otras colinas de Roma, antes del advenimiento de la monarquía y se dividían en dos colegios:
Los salios eran sacerdotes de un antiguo colegio romano que fueron instituidos por Numa Pompilio (5). Residían en la Curia Saliorum cuando el Palatino todavía estaba separado de las otras colinas de Roma, antes del advenimiento de la monarquía y se dividían en dos colegios:
Los salios palatinos, eran elegidos en principio entre la familias nobles solo de la tribu de los ramnes (pretendidos descendientes de Rómulo) (6) Estaban encargados de custodiar los doce escudos sagrados entre los cuales se escondía el Ancile, escudo ovalado tallado de las dos caras y supuestamente caído del cielo, que había sido consignado a Numa Pompilio por Marte Gradivo en el tiempo de una epidemia de peste, como signo de la salvación y la invencibilidad de Roma. Numa lo escondió en un lugar reservado y para que nadie pudiera reconocerlo había hecho hacer de las once copias idénticas. La guardia de los escudos estaba organizada en fraternidad (sodalitas) regida por el dios Marte.
Los salios quirinales fueron instituidos por Tulio Hostilio (7) después de la victoria sobre los sabinos, siempre fueron doce y servían el culto del dios Quirino. Eran elegidos en principio sólo de la tribu de los tities.
Los salios tenían como rol principal marcar el pasaje en el año romano entre el tiempo militar y el tiempo civil y viceversa. Estos tiempos eran fundamentales para los romanos. por sus actividades civiles (civis) como militares (millas). Con el mes de marzo, los ciudadanos se dedicaban a las actividades militares (seguramente por razones obvias de movilidad y suministro de las tropas) y se ponían bajo la protección del dios Marte; los salios palatinos marcaban este pasaje. En octubre, el ciudadano romano regresaba para encargarse de las actividades civiles y de producción, poniéndose bajo la protección del dios del dios Quirino y los ritos efectuados por los salios quirinales, que consistían en la purificación de los hombres, animales y armas que habían participado en las actividades bélicas.

Los arvales era una antigua fraternidad de sacerdotes formada por doce miembros elegidos entre los mejores candidatos de las familias patricias. La etimología del término deriva de arvum o arvuum, arado, que en sentido extenso significa tierra trabajada, cultivada.
Los sacerdotes servían a la diosa Dia (Dea Dia), una divinidad romana arcaica que posteriormente fue identificada con Ceres y a Marte, el dios de la guerra, que con su poder generador y valiente muestra también una faceta de dios de la naturaleza en lucha perpetua por la vida. Ceres y Marte, que protegían la tierra y las cosechas, eran invocados en las procesiones festivas de la Ambarvalia en los últimos días del mes de mayo.
Según la leyenda, el colegio de los arvales había sido instituido por el propio Rómulo fundador de Roma. De este colegio habrían formado parte los hijos de Faustolo, el que pastor que habría recogido a los dos gemelos Rómulo y Remo del mito de la fundación de Roma y los habría llevado a la nodriza Acca Larentia. Según Plinio, “Rómulo instituyó por primera vez los sacerdotes arvales y se llamó a él mismo el duodécimo hermano entre los criados por Acca Larentia su nodriza” (8) En la misma obra, Plinio informa que las insignias de ese sacerdocio consistían en una gran guirnalda de espigas y de bandas blancas.
El Municipio XI de Roma se llama actualmente “Arvalia”, nombre que proviene de los restos de ese templo, cerca del río Tíber, justamente en la via del Templo degli Arvali.
Al final de la República, el colegio fue reorganizado por Augusto y desde entonces el emperador era miembro de la ley, por lo que a veces el número de fratres excedía los 12. El colegio permaneció vivo hasta el advenimiento definitivo del cristianismo (siglo IV dC).

Había otros sacerdotes de órdenes menos conocidas, como los feciales, que constituían un colegio de sacerdotes nombrados por cooptación y elegidos en principio entre los patricios de la República y finalmente también entre los plebeyos. Estaban encargados del derecho bélico e intervenían en las declaraciones de guerra y en los tratados de paz. También los lupercos, que eran conocidos sobre todo por las fiestas Lupercales.

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, el ejercicio de una función religiosa no impedía a un ciudadano a llevar una vida normal: los sacerdotes podían casarse, tener hijos (excepto las vírgenes vestales durante la duración de su sacerdocio), y podían acumular una función religiosa y una actividad civil y ejercer las dos.

(1) Los libros sibilinos eran colección de oráculos reunidos en tres libros considerados como propiedad del pueblo romano, y conservados en el templo de Júpiter, el señor de los signos.
(2) Tito-Livio, Historia romana, XXII, 57, 1-6
(3) La tríada pre-capitolina era un resto de la organización tripartita de la religión de los pueblos indoeuropeos de los cuales los etruscos forman parte.
(4) En ciertas festividades del calendario romano se reconocen los nombres de los dioses: Volcanalia (Vulcano), Volturnalia (Volturno), Carmentalia (Carmenta), Lupercalia (Luperco), Quirinalia (Quirino), Palilia (Pale), etc.
(5) Numa Pompilio, segundo rey de Roma 716-674 a. JC
(6) Las tres tribus al origen de Roma: Según una tradición proveniente de Rómulo, Roma habría surgido de la integración de tres pueblos: latinos, sabinos y etruscos. (1) Los ramnes (de Romulus de origen latino), que se identificaban con las familias romanas autóctonas, constituidas por los latinos y asentadas en las planicies al este del Tiber. (2) Los tities (o titienses por Titus Tatius de origen sabino), es decir, las familias que vinieron con Tito Tacio rey de origen sabino y que habría compartido el trono con Rómulo. (3) Los luceres (probablemente del latín lucus, bosque) indígenas etruscos, que según Tito Livio eran de origen incierto, y que habrían sido los habitantes primitivos de las áreas boscosas alrededor de Roma.
(7) Tulio Hostilio, tercer rey de Roma, apodado el Belicoso. Según relata la tradición (Tito Livio, Ab Urbe Condita), reinó desde el año 674 al 642 a.C. y sucedió en el trono a Numa Pompilio.
(8) Plinio il Veccchio, “Aruorum sacerdotes Romulus in primis instituit seque duodecimum fratrem appellavit inter illos ab Acca Larentia nutrice sua genitos, spicea corona, quae vitta alba colligaretur, sacerdotio ei pro religiosissimo insigni data ; quae prima apud Romanos fuit corona, honosque is non nisi finitur et exules etiam captosque comitatu.” Naturalis Historia, Liber XVIII, 6